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jueves, 20 de abril de 2017

Entrevista a Anne Bishop


Mientras seguimos esperando, les dejamos otra entrevista a la Autora, en este caso no sabemos quién la entrevistó, porque la encontramos en un blog que a su vez lo sacó de otro lado sin especificar la fuente.

Para los nuevos lectores del mundo de Anne Bishop puedes decirnos algunas cosas sobre ti.

Anne: Vivo en el Estado de Nueva York en los Estados Unidos, y he estado escribiendo historias desde que aprendí a formar cartas para hacer palabras. Mi novela debut, Hija de la sangre (Daughter of the Blood), fue publicada en 1998. En primavera y verano, paso mi tiempo en el jardín después de escribir. Trato de ser amable con los conejitos que acampan en mi jardín, pero alguna palabra dura se me ha escapado cuando suben a las grandes macetas para probar las jóvenes flores en vez de comer verduras en el patio. Esta es probablemente la razón por la que los Lobos en los libros de los Otros son aficionados al conejo como almuerzo.

Has llegado a la popularidad con novelas de fantasía del tipo de The Black Jewels. ¿Por qué decidiste cambiar de fantasía a fantasía urbana? ¿Qué es lo que más te gusta de escribir este género?

Anne: Para mí no es realmente un cambio. Es más como mudarse a otro barrio en la misma ciudad en lugar de mudarse a una ciudad diferente. Estoy escribiendo fantasía como siempre, pero esta vez el mundo que estoy explorando tiene películas y pizzas, así como seres sobrenaturales. Una de las cosas que me divierte de esta serie, es ir a las tiendas y ponerme a pensar si los Otros tendrían algún interés en la compra de esos artículos y el por qué ellos o no querrían comprar algo.

¿Cómo surgió el mundo de Namid y sus criaturas? La mayoría de las historias que presentan a seres sobrenaturales como los cambiantes se centran en su humanidad sin embargo tú haces lo contrario y los presentas como depredadores (¡y eso es muy refrescante!).

Anne: Construir un nuevo mundo es un proceso lento. Hace años, pensé que sería divertido escribir sobre los hombres lobo y los vampiros, pero no tenía ni idea de quiénes eran ni del mundo en el que vivían más allá de serían contemporáneos. La información y las ideas comenzaron a acumularse durante varios años. Cuando llegué al punto de preguntarme qué pasaría si los Otros fueran una especie totalmente diferente que tuviera la capacidad de tomar la forma de otros depredadores, incluyendo a los humanos, entonces tuve el punto de partida para dar forma al mundo llamado Namid.

Realmente disfruto del humor que resulta de los intentos de los Terráneos de entender a los humanos. ¿Fue esto algo que conscientemente planificaste o vino de forma espontánea?

Anne: Cuando estoy en el punto de vista de un personaje, veo a través de sus ojos. Un Lobo y un humano pueden tener algunos objetivos comunes: comida, agua, cuidado de la familia, pero no verán al mundo de la misma manera. Los Otros han estado observando el comportamiento de una especie ajena durante siglos, pero ahora tienen más oportunidades de interactuar y hacer preguntas. Así que el humor no está planeado conscientemente, es el resultado de personajes que se relacionan entre sí.

Los Otros parece ser sobre el choque de dos culturas. Por un lado tenemos a los Terráneos que están íntimamente conectados con la naturaleza. Por el otro, los humanos que parecen haber olvidado que son parte de ella. ¿Este un tema importante para ti?

Anne: Hace muchos años, una organización medioambiental me envió una pegatina para el  auto que decía "Una Tierra, Una Oportunidad." Muchas cosas son desechables en estos tiempos, pero el mundo no es una de esas cosas. Trato de recordarlo.

Más allá de Meg y Simon (sería demasiado fácil son simplemente perfectos) ¿qué personaje de Los Otros es tu favorito y por qué?

Anne: Ah, no puedo escoger favoritos en una historia que estoy escribiendo. Pero están los ponis. Y Sam. Y Vlad. Y Henry. Y Tess. Y Océano. Y...

Regresando a Meg y Simon, déjame decirte que estoy enamorada de ellos y bastante obsesionada con su hermosa relación. La forma en que muestran su afecto es sutil y diferente de lo que cabría esperar. Nos gustaría que fueran más y al mismo tiempo lo que tienen es simplemente perfecto Sí sé que no es una pregunta, pero quizás podría decirnos un poco más acerca de quiénes son y su dinámica.

Anne: Realmente no podría porque explorar quiénes son Meg y Simon es parte del viaje de contar su historia. Así que estás conociendo su historia a medida que se desarrolla.



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miércoles, 19 de abril de 2017

Noticias: de la traducción y otras cosas



Hola, supongo que estarán tan ansiosas/os como nosotras, pero bueno hubo una pequeña demora pero pronto el libro va a estar pronto. Ya esta terminada la traducción, y una buena parte ya esta corregido. Ahora estamos con la corrección final y una última re lectura por cualquier cosa que se nos haya escapado, y eso lleva tiempo porque hay que leerlo detalladamente y controlando cada punto y coma y ver si hay coherencia en la traducción, si la interpretación fue correcta etc. Así que nos va a llevar unos días, mientras tanto les vamos a ir dejando algunas novedades y/o opiniones sobre la saga.

Arrancamos con una entrevista realizada por la escritora Verónica Scott a Anne Bishop.

Verónica: ¿Cuál fue tu mayor influencia al escribir este libro?

Anne: Etched in Bone (Grabado en el hueso) es la última parte del arco argumental de la historia que comenzó con Written in Red (Escrito en rojo). El primer libro comenzó con una tormenta en pleno invierno, y dejó una sensación de aislamiento, un reconocimiento de lo fácil que sería que la gente de una ciudad quedara aislada del resto del mundo. Los libros que siguieron abrieron el mundo cada vez más, y vimos otros lugares, vimos el impacto de las elecciones que se hacen. Y luego vino la guerra y las consecuencias que se extendieron por todo el mundo. Ahora, en el libro final, la historia vuelve al grupo de personajes principales del Courtyard de Lakeside. Hay aislamiento de nuevo, pero ahora es ponderado por el miedo. Y hay una pregunta que los humanos y los Otros deben responder: En una comunidad aislada, donde la supervivencia depende de la cooperación y de mantener la paz, ¿qué sucede cuando una personalidad negativa y disruptiva entra en esa comunidad? ¿Cuáles son las consecuencias y los costos?

Verónica: Si fueras una Terránea por una semana, ¿de qué tipo serías y por qué?

Anne: Cuando escribo sobre ellos, puedo ser todos. Pero si tuviera que elegir una sola forma por sólo una semana, me gustaría ser la Elemental que gobierna el Lago Etu. Entonces podría crear un arte fabuloso, aunque efímero, con las olas.

Verónica: Me tienta ser una Cosechadora, como Tess, pero la idea de ser una Elemental (y montar a los ponis en su forma verdadera) me atrae más. Yo quedé fascinada por las cartas de tarot mezcladas con las cartas de juego de niños, fue tan genial, ¿qué fue lo que inspiró este concepto?

Anne: Fue una combinación de cosas, como la mayoría de las cosas que están en mis historias. Pensé en cómo las profetas de la sangre fueron entrenadas identificando imágenes y cómo esas imágenes proporcionaron a las chicas un lenguaje común. Pensé en Meg preocupada por que las chicas perdieran ese conjunto común de imágenes cuando salían de los recintos. Entonces una amiga me envió una baraja de Magia de la Tierra, con esas magníficas ilustraciones. El juego de cartas de niños (y no tengo ni idea si algo así existe realmente) tendría imágenes sencillas y las cartas de Magia de la Tierra proporcionaría una escena en general, pero también podrían separarse en imágenes individuales, dependiendo de los detalles que la profeta de la sangre notara. Así es como comenzó la idea de que Meg creara una baraja de cartas proféticas.

Verónica: Ha sido fascinante ver a las profetas de la sangre evolucionar a través de la serie, y la diferente forma en que cada una libera profecías y visiones. Hay mucha presión sobre Meg la Trailblazer, para ayudar a sus "hermanas". ¿Cuál fue el personaje más difícil de escribir para este nuevo libro y por qué?

Anne: Jimmy Montgomery, sin duda. Me sentía incómoda cada vez que tenía que abrazar su visión del mundo para escribir sus escenas de manera convincente. Para equilibrarlo con algo positivo, pasé una buena cantidad de tiempo cortando el jardín u ordenando la casa los días en que escribí desde el punto de vista de Jimmy.

Verónica: Pensé que su visión del mundo, por espantosa que fuese, sonaba muy realista para el tipo de hombre que debía ser. Muchos detalles de apoyo, tanto en su representación directa como en la forma en que los miembros de su familia reaccionaban a él y cómo trataban con él, ciertamente ayudaron a desarrollar su carácter. ¿Qué haces si te quedas "atascada" al escribir una escena en un nuevo libro?

Anne: Cierro el portátil y hago otra cosa ese día. Por lo general, quedarse atascada significa que necesito pensar en lo que está pasando con los personajes y lo que va a suceder a continuación. Hago las tareas que no requieren mucho poder cerebral - y siempre hay un montón de ellas - y sólo dejo que mis pensamientos se mueven sin expectativa. A veces estar atascada significa que el pozo creativo está seco y necesito tomar un descanso por un día o dos. Hay días en que lo mejor que puedo hacer por una historia es dejar que hierva en el fondo mientras hago otra cosa.

Verónica: ¿Tienes una mascota que te acompañe mientras escribes?

Anne: Muffin (totalmente mal nombrado porque es un periquito que piensa que es un velociraptor) y Billy,  vive en la habitación de arriba donde escribo y a menudo suena como una estampida de bisontes. (¿Cómo puede unas pocas onzas de pelusa hacer tanto ruido?) Pero es el unicornio de la casa quién vigila las cosas mientras escribo.



Verónica: ¿Tienes algún momento favorito de este libro que te gustaría compartir con nuestros lectores?

Ana:

[Meg] suspiró. Había sido una idiota al rechazar la oferta de Simon de ir hasta Desembarco del Ferry a comprarle carne para ella. Pero no quiso un tratamiento especial y lamentó esa decisión cuando Merri Lee y Ruth le dijeron que no hubieran rechazado la oferta; Que por ser un Lobo, darle a elegir cortes de su carne preferida, era probablemente el equivalente de Simon a darle flores y chocolate. Dicho de esa manera, sonaba como si estuviera rechazando a un pretendiente en lugar de dejar pasar un estofado

Verónica: ¿Qué sigue para ti?

Anne: Estoy en el próximo libro, que se llamará Lake Silence y está ambientado en el mundo de los Otros. Ahora me estoy preparando para hacer una gira de cinco ciudades con Patricia Briggs para promocionar nuestros nuevos libros, Silence Fallen (el de Patty) y Etched in Bone (el mío). Cuando vuelva a casa de las firmas de libros, voy a tomarme un tiempo de descanso para ver qué historias me llaman y están listas para ser contadas.

Pequeño pantallazo de Lake Silence

Los primeros cinco libros de Los Otros se centraron en los habitantes del Courtyard de Lakeside - una comunidad privada de Terráneos cuyos residentes están encargados de vigilar a los humanos en la ciudad.

La nueva novela de Bishop llevará a los lectores a una aldea humana enclavada en la región de los Lagos Finger, controlada por Terráneos, en el noreste de Thaisia. La historia arranca con la divorciada Victoria "Vicki" DeVine, residente de The Jumble - una pequeña comunidad autosuficiente ubicada en la orilla del Lago Silencio. Vicki y los habitantes de la ciudad pronto se encontrarán atrapados en un misterio escalofriante, después de que una serie de asesinatos violentos golpeen a la pequeña comunidad.
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miércoles, 12 de abril de 2017

Adelanto: Capítulo 20 (segunda parte) Etched in Bone - Anne Bishop



*****

— ¿Qué? —exclamó Simon cuando Vlad, que estaba detrás del mostrador de salida de ABL, sin hacer nada útil, continuaba mirándolo.

—Estoy viendo que todos los libros que estás poniendo en la mesa de exhibición son thrillers de autores Terráneos y son del tipo que podría ser descrito como rasgar y romper.

— ¿Y?

— ¿No crees que el mensaje es demasiado brusco?

Gruñendo, se volvió hacia el mostrador y advirtió que la señora Twyla estaba de pie en silencio entre los estantes que separaban la zona frontal del resto de la tienda.

— ¿Hay algo que podamos hacer por usted, señora Twyla? —preguntó Vlad.

—Entiendo que toda la carne que fue entregada ayer fue robada.

—Actualmente no hay nada en la carnicería para la venta.

—Ya veo.

Simon no podía soportar que ella pensara que no había carne, que la manada femenina no tendría nada más que verduras.

—La carne que los ladrones no tomaron se la dimos a La Carne no es Verde para usar. Y podemos descongelar un par de paquetes de carne de bisonte.

La señora Twyla asintió.
—Ese es un buen plan. Y los humanos no necesitan tanta carne como ustedes, así que un poco puede servir para mucho.

Quería creerla. No estaba seguro de que fuera a hacerlo.

—Las chicas me dicen que tienen arroyos corriendo por el Courtyard. ¿Alguno de ustedes captura peses en esos arroyos? —preguntó la señora Twyla.

—Henry lo hace.

—El pescado es otro tipo de carne.

¿A Meg le gustaba el pescado?

Como Simon no dijo nada, Vlad sonrió a la señora Twyla.
—Gracias por la sugerencia. —Como no se fue, añadió—: ¿Hay algo más?

La señora Twyla miró a Simon de una manera que le hacía querer dar un paso atrás, o mostrarle sus mejores dientes en advertencia.

—Mi James era un buen hombre, y lo amé durante todos los años que estuvimos casados. Todavía lo hago, aunque hace algunos años que ya no está. Pero le gustaba comer un queso que dejaba un olor en la casa peor que un mal caso de pedos.

Simon parpadeó. Se rascó detrás de una oreja. No sabía cómo responder a la señora Twyla diciendo "pedos".
— ¿Te gustaba el queso?

—A mí no. Pero una o dos veces al año se le antojaba y compraba suficiente queso para hacer unos bocadillos, y era el mejor regalo que podía pensar en comprar. Comía esos bocadillos de queso antes de casarnos y todos los años que pasamos juntos.

—Pero era apestoso.

—Lo era. Pero era parte de quién era. No me pidió que lo comiera, y no le pedí que renunciara a comerlo. Así es como funciona cuando dos personas son compañeros.

Dio un paso adelante. Simon se mantuvo firme todo el tiempo que pudo antes de dar un paso atrás.

—Tiene más valor del que está mostrando en este momento, y evitar a la chica no les hace ningún favor a ninguno de los dos. Háblenlo, dejen las cosas claras, decidan con lo que cada uno puede vivir.

—Me comí a un humano, —dijo bruscamente, sintiéndose acorralado.

— ¿Todo el humano? Debió  haber tenido hambre.

— ¡No, no solo yo! Nosotros... —Simon miró a Vlad, quien se encogió de hombros.

— ¿Creen que hay alguien aquí, excepto los niños que no han descubierto lo que les pasó a los ladrones? La señorita Merri dice que solían poner un cartel en la puerta de la carnicería cuando atrapaban algo de lo que llaman carne especial, aunque lo único que puedo ver es que no lo han cazado con mucha frecuencia y sin duda no fueron a buscarlo a su propia tierra. — Miró intencionadamente a Vlad—. No la carne de todos modos. —Se volvió hacia Simon—. ¿Tengo razón al pensar que no mezclan esa carne con otras?

—Nunca la vendimos en la carnicería —gruñó Simon. Antes de Meg, podrían haber guardado un poco en el refrigerador grande porque la carne era carne, pero aprendieron la diferencia entre la limpieza y la limpieza humana, y como llegaron a conocer la manada femenina, empezó a importar el no hacer cosas que podría hacer que las chicas enfermaran—. Y no hemos guardado nada de esa carne en la tienda desde hace mucho tiempo. —No desde el día en que Meg llamó a Boone y pidió una carne especial para Sam, sin saber que había un tipo especial de carne.

—Tenían un paquete en la tienda, —dijo la señora Twyla.

—En un refrigerador aparte. Y el refrigerador no estuvo en la tienda por mucho tiempo.

— ¿Sólo el tiempo suficiente para que Cyrus se lleve el cebo? —Ella asintió de nuevo, como si algo hubiera sido confirmado—. Si merecía que le dieran ese paquete, entonces que así sea, y aunque no puedo decir que me sorprenda, el saber que estuvo involucrado con esos ladrones hace que mi corazón se sienta pesado. Pero estoy agradecida de que el oficial Kowalski haya intervenido y no dejara que Cyrus llevara el paquete a casa para que los niños lo vean.

—No íbamos  a dejar que saliera del Courtyard con el paquete, —dijo Vlad en voz baja—. No habríamos dejado que su pareja y los jóvenes vean la carne. Vendérselo a él fue un castigo y advertencia para ese Cyrus. Kowalski no tenía autoridad para arrestar a ese Cyrus y llevarlo a él - y al paquete- a la comisaría. Pero lo dejamos hacerlo.

—Sólo demuestra que todos aprenden a trabajar como equipo. —La señora Twyla le dirigió una mirada dura a Simon: el mismo tipo de mirada que una cuidadora de manada le daría a un cachorro equivocado. Pero una cuidadora podría añadir un golpe de pata o un mordisco en la cara—. Hable con la señorita Meg y arregle las cosas.

Caminó hasta el fondo de la tienda. Un momento después, oyeron que la puerta se abría y se cerraba.

Todavía sintiéndose acorralado, Simon miró furioso a Vlad.
—No ayudaste.

—No te regañó por comer a un humano. Te regañó por molestar a Meg, cosa que yo no he hecho.

—No es lo mismo para ti, —murmuró Simon.

Vlad lo miró fijamente.
—No te molestó cuando matamos a esos intrusos y los Lobos desgarraron la carne. No te molestó cuando le mordías la mano y el codo y le diste la carne entintada a Boone para que la envuelva para ese Cyrus. Estabas bien con todo eso hasta que te fuiste a casa y viste a Meg durmiendo... y no estuviste seguro de que fueras bienvenido. —Vlad apartó la vista—. La señora Twyla tiene razón. Necesitas averiguar si esto cambia las cosas entre tú y Meg.

Viendo la verdad en las palabras de Vlad, Simon asintió y volvió a trabajar en el exhibidor con el fin de evitar descubrirlo por un poco más de tiempo.

*****

Meg se paró en un extremo de la huerta del Complejo Verde y miró las cestas tejidas llenas de calabacín.
— ¿Esto es normal?

—Incluso para el calabacín, esta es una cosecha excelente. — Ruth se limpió el sudor de la frente con una mano y presionó la otra mano en su cintura mientras se enderezaba.

—Nadine dijo que tomará algunos para hacer pan de calabacín para Un Pequeño Bocado, —dijo Merri Lee. Ella le tendió dos calabacines de tamaño modesto—. Deberías tomar estos, Meg.

Meg suspiró pero  los tomó. Comer alimentos que estaban en temporada estaba bien y era sano, pero ahora entendía lo de tener demasiado de una cosa buena.

—No tienes que comerlos esta noche, —dijo Merri Lee—. Se mantendrán un día o dos.

Bueno. Una comida sin calabacín. Por supuesto, no estaba segura de qué comerían, o si iba a comer sola.

Entonces vio al Lobo moviéndose hacia ella. Simon, con su pelaje oscuro moteado con un gris más claros. Había pasado un tiempo desde que tuvo esa extraña sensación de no poder verlo claramente cuando se movía, como si estuviera viendo una imagen superpuesta de algo aún más grande atravesando un traje de Lobo, haciendo el contorno indistinto. Tal vez era un poco de su verdadera forma, lo que él era, que se mostraba cuando estaba estresado, como cuando estaba en forma humana y las cosas cambiaban involuntariamente porque estaba enojado o molesto.

¿Alguien más experimentaba esto cuando veía a los Otros? ¿O al ver las visiones de la profecía sesgaba la forma en que veía el mundo mundano? Si es que se pudiera llamar a cualquier Terráneo mundano.

Ruth y Merri Lee miraron alrededor y vieron a Simon.

—Deberíamos irnos, —dijo Ruth.

—No es necesario, —dijo Meg rápidamente.

Merri Lee recogió una de las cestas.
—Sí. No siempre van a estar de acuerdo o se van a llevar bien, pero van a ser infelices hasta que lo hablen.

—Podría acabar con él teniendo en la cabeza un gran calabacín.

Ruth tomó la otra canasta.
—Algo que cada mujer ha imaginado hacer a un hombre en un momento u otro.

Observó a sus amigas poner las cestas tejidas en las cestas de alambre en la parte delantera de sus bicicletas. Ella las vio alejarse. Luego miró a Simon, que se había acercado más a la huerta mientras Merri Lee y Ruth se alejaban.

—Tenemos que hablar. —le dijo.

No se apresuró a regresar al Complejo Verde. Simon caminó a su lado, sin detenerse a oler nada para averiguar quién había estado cerca hoy. Eso era tan inusual que le hizo preguntarse si también estaba infeliz.

Abriendo la puerta principal, ella lo dejó entrar en su apartamento, luego subió a su propio lugar para poner el calabacín en la nevera y verter dos vasos de agua fría. Un minuto más tarde, abrió la puerta de la cocina y se sentó a la mesa.

¿Qué decir? ¿Cómo empezar?

—Eran malos humanos. — La voz de Simon era áspera, pero sus ojos ámbar no tenían los destellos de rojo que indicaban ira.

Meg tomó un sorbo de agua.
—Fue su error robar la carne de nuestra carnicería, igual que si hubieran robado una tienda de humanos.

—Sí.

Por supuesto, habría sido más inteligente que esos hombres robaran una tienda humana. La policía los habría arrestado en lugar de comerlos.

— ¿Cuántos eran?

—Cuatro.

No conocía a todos los Lobos personalmente, pero entre los que cuidaban de los cachorros y el Complejo Wolfgard y los que, como Simon y Nathan, trabajaban en las partes más visibles del Courtyard, tenía una idea bastante buena de cuantos Lobos vivían en Lakeside.

— ¿Eran hombres escuálidos? —preguntó.

Simon entrecerró los ojos e inclinó la cabeza.
—No lo que yo llamaría escuálidos. No eran gordos, pero eran más voluminosos que Kowalski o Debany e igual de altos.

— ¿Y la manada se comió a los cuatro?

Se echó hacia atrás, un poco exhausto.
—No. Los dos Antiguos que están en el Courtyard comieron uno cada uno, y el resto de los Terráneos comimos los otros dos.

Eso explicaba el comentario de Jester sobre el desayuno.
— ¿Sam...?

Simon meneó la cabeza.
—No le dimos nada de la carne especial a los cachorros o a Saltarín. Ahora están jugando con cachorros humanos, y no queremos confundirlos.

Meg suspiró. No podía decir por qué el pensamiento de Sam y Saltarín masticando un trozo humano la molestaba más que Simon desgarrando a una persona, pero así era. Y eso la hizo preguntarse algo.

Pasó los dedos por su vaso, limpiando la condensación y evitando mirar directamente al Lobo sentado frente a ella. ¿Debería preguntar? ¿Podría preguntar?
— ¿Cómo es el gusto humano?

Simon se rascó detrás de una oreja.
—No sabe tan bien como un ciervo pero mejor que el pollo. —Pensó por un momento—. Mucho mejor que el pollo.

Ella intentó visualizar ilustraciones en una carta profética que clasificara los gustos de la carne. En una escala de uno al diez, ¿los ciervos serían un diez y el pollo uno? ¿Las vacas y los cerdos serían siete u ocho y los humanos serían cuatro o cinco?

— ¿Meg? ¿Qué estás pensando?

Ella le dijo.

Él la miró antes de decir lentamente.
—No necesitas una carta profética como esa.

No, no necesitaba. Pero...
— ¿Qué tan exacta sería la carta ilustrada de esa manera?

—Suficientemente cerca.

—Así que la carne especial no es especial porque sabe mucho mejor que la otra carne. Es especial porque no se come a menudo.

Pareció aliviado cuando su teléfono móvil comenzó a sonar. Lo sacó de uno de los bolsillos de sus pantalones cortos y dijo:
— ¿Qué? —Escuchó un momento y miró a Meg—. Kowalski está haciendo pizza. ¿Quieres una?

—Sí. —Igualmente iba a cortar y saltear uno de los calabacines para el plato de verduras.

—Gracias, —dijo Simon, y luego colgó.

Meg empezó a levantarse pero se dio cuenta de que tenía una pregunta más.
—Si esos hombres hubieran intentado robar algo que no fuera comida, ¿los habrías matado?

— ¿El verano pasado? Sí, lo habríamos hecho. ¿Ahora? —Él la miró a los ojos—. Los habríamos desgarrado como una advertencia a otros humanos, pero probablemente habríamos aullado por Montgomery y hubiéramos dejado que la manada policial tratara con los intrusos.

Después de que Simon se fuera en el Bow a la Plaza Comercial para recoger su pizza, Meg preparó todo para cocinar uno de los calabacines.

Muerte, policía, cárcel. Esas cosas habían ocurrido hoy y concluiría en peligro, lo que daría lugar a que terminara conectada de alguna manera a un bosque y una tumba.

Debería decírselo a Simon. Se lo diría a Simon. Pero no esa noche. Decir algo ahora despertaría a los Otros, y no quería que todo el mundo se molestara sólo porque su lengua estaba punzando de nuevo.

Meg apoyó las manos en el mostrador de la cocina. No quería hacerse un corte en la lengua. Demasiado fácil cometer errores y terminar con un daño permanente. Y una Casandra de sangre que no pudiera hablar con claridad no servía para nada a las personas que solían viajar a los recintos para comprar un vistazo de su futuro. Pero pronto su lengua iba a sangrar y vería la profecía que esperaba ser revelada.

*****

Cuanto más tiempo pasaba alrededor de los humanos, más confuso se sentía. Todos los otros depredadores que los Terráneos habían absorbido tenían una estructura social que tenía sentido. ¡Pero los humanos no!

Simon entró en el estacionamiento para empleados, salió del Bow, y abrió la puerta de madera que proporcionaba el acceso entre el lote de empleados y el de los clientes.

Sin señal de Kowalski todavía.

Podían no comerse entre ellos, pero los humanos mataban a otros humanos todo el tiempo. Lo había visto con sus propios ojos cuando Lawrence MacDonald fue baleado y asesinado en los puestos de la feria, cuando hombres del movimiento HPU atacaron a su grupo. Aunque el grupo humano se vio  entristecido, su comportamiento no cambió hacia los Terráneos. De hecho, las muertes de MacDonald y Crystal Crowgard hicieron aún más fuerte el vínculo entre el grupo humano y los Otros.

¿Sería que ellos aceptaban que los Terráneos vieran a los humanos como carne porque se daban cuenta de que a aquellos que vivían en el Courtyard ya no se los veía así? ¿O la aceptación venía porque entendían que ellos también serían vistos como carne por los Terráneos que vivía más allá de Lakeside y los lugares conectados como Isla Grande, Cataratas de Talulah y la Comunidad River Road?

Simon miró a Kowalski y Pete Denby entrar en el estacionamiento para clientes. Vio a Montgomery salir del edificio de apartamentos y caminar hasta la acera pública. El Teniente parecía estar escuchando algo, pero Simon no detectó ningún sonido inusual.

Kowalski abrió la puerta trasera, sacó una pizza de tamaño de familiar y dijo:
—No estaba seguro de si Sam y Saltarín se unirían a ustedes esta noche, así que quise asegurarme de que tuvieran bastante. La mitad es de pepperoni y salchichas; La otra mitad tiene verduras.

Simon tomó la caja de la pizza.
—Eso está bien. Te debo dinero.

—Es nuestro regalo para esta noche.

Tratando de compensar algo que otros humanos hicieron. Tratando de ayudar a cuidar la manada.

Kowalski cerró la puerta trasera, y luego vaciló.
— ¿Tienes carne en casa? ¿Algo congelado?

—Piezas de bisonte.

—Ruthie hizo un estofado de carne el otro día. Carne de vaca. Congelamos una parte en un par de contenedores. Un recipiente probablemente no sería suficiente para grandes apetitos como los nuestros, pero para las chicas, para Meg...

—Le preguntaré. Gracias por la pizza. —Simon regresó al Bow, deteniéndose lo suficiente como para cerrar y trancar la puerta de madera entre los dos estacionamientos. No se sorprendió al oír a alguien golpear la puerta, -Kowalski- asegurándose de que estaba cerrada con llave.

En el camino de regreso al Complejo Verde, pensó en lo que se dijo. Apetitos como los nuestros. Un Lobo podía comer libras de carne de una vez, mucho más de lo que un estómago humano podría aguantar. Pero Kowalski había hecho sonar como si la diferencia estuviera entre lo que los machos y las hembras podrían consumir, no los humanos y los Lobos.

No estaba seguro de lo que significaba, pero pensó que era interesante.

*****

Jimmy se sentó en el porche a meditar. Había estado en el porche desde que la policía lo trajo de vuelta. Si Sandee hubiera estado afuera a su regreso, habría empacado, vaciado su escondite de dinero y tomado el par de piezas de joyería que mantenía ocultas, y se hubiera escabullido tomando un autobús a cualquier lugar, libre de esa perra y sus mocosos. Pero ella estaba en casa, gimiendo por comida y dinero hasta que le mostró el puño. No necesitaba usarlo, no muy a menudo de todos modos, para hacerla callar rápidamente y dejarlo solo para pensar.

No había errores en su plan. Debería haber funcionado. Su pandilla debería haber entrado y salido en vez de terminar asesinados y...

Tragó saliva para evitar que la garganta se le atorara.

¿Qué había de malo con la gente de esta ciudad, que actuaban como si fuera normal que esos malditos monstruos se comieran a la gente? ¡Eso nunca había sucedido en Toland! En Toland, la gente normal no tenía que ver a los Otros, no tenían que preocuparse de ser agarrados o mordidos o algo peor. Esto no habría ocurrido en una gran ciudad humana, una ciudad humana apropiada. Pero aquí los policías eran todos unos vendidos, comprados por los monstruos. Incluso ese bastardo de Burke debía de estar trabajando para los Otros. ¿Por qué más iba a ir tras un hombre que sólo quería cuidar de su familia en lugar de disparar a esos monstruos? ¿Por qué otra cosa el amante de Lobo Kowalski iría tras de un hombre que había sido engañado en una compra...?

Jimmy apartó ese pensamiento.

Esos monstruos sabían que su pandilla vendría. Lo sabían desde antes de que hiciera los planes finales. ¿Cómo pudo pasar?

Se percató de una conmoción dentro del apartamento, la llorona Fanny gritando por su Mamá y Clarence...

Jimmy se tiró de la silla y entró para detener la mierda que hacían los mocosos, pero se detuvo en la puerta del dormitorio.

Clarence sostenía un cuchillo para la mantequilla y estaba persiguiendo a Fanny por la sala de estar, riendo mientras le daba un golpe en la cara.

—Vas a cortarte, perra, —dijo Clarence—. Voy a convertirte en una chica cicatriz. Entonces vas a decir la fortuna y nos darás una pila de dinero.

— ¡Mamá! —gritó Fanny.

Había oído algo sobre cicatrices y chicas, pero ¿cómo se suponía que iba a recordar con Fanny gritando así? Y si seguía así, ¿cuánto tiempo pasaría antes de que uno de los malditos policías empezara a golpear la puerta?

— ¡Paren! —Rugió—. ¿Qué es esta mierda?

La alegría en la cara de Clarence de que podría "accidentalmente" cortar a su hermana cambió a cautela cuando Jimmy entró en la sala de estar.

—Estamos jugando, papá.

— ¿Qué es eso de chica cicatriz? —Él ignoró a Fanny, que salió corriendo de la habitación llorando por Sandee, y se concentró en el chico—. ¿Y?

—Las chicas llenas de cicatrices. Recuerdas, papá. Las vimos en la televisión. Las chicas que pueden ver el futuro.

—Claro, recuerdo. ¿Por qué estás molestando a Fanny con eso?

—Tienen una de esas chicas en el Courtyard. Su nombre es Meg. Ella tiene pelo corto y anda por ahí con las perras de los policías.

Un vago recuerdo de ser advertido de mantenerse alejado de alguien llamado Meg. Entonces recordó más. La había visto cuando ese mocoso Lobo atacó a Clarence. Su hijo resultó herido, necesitaba un viaje al hospital, pero todo el mundo se mantuvo cuidando a una perra que no tenía más que un labio ensangrentado.

¿Esa era Meg?

Un duro golpe en la puerta del apartamento. Sandee salió de la cocina, miró y luego se apresuró a responder.

Jimmy vio a CJ en la puerta sosteniendo una gran caja de pizza. ¿Creía CJ que comprar una pizza ajustaría las cosas después de la manera en que dejó que los otros policías trataran a su propio hermano? ¿Después de la manera en que había tratado a su propio hermano, mostrándole las imágenes enfermas de un brazo cortado, tratando de asustarlo para que confesara algo que no hizo?

No. No CJ. Burke. Sí. Burke se lo había pedido, estaba tratando de inculparlo. El bastardo podría haber matado a su pandilla y tomado toda la carne de la carnicería, podría haber cortado ese brazo él mismo y pagado al monstruo para asegurarse de que terminara en manos de un hombre que sólo trataba de alimentar a su familia. Sí. Burke lo había inculpado y CJ cooperó para mandarlo lejos.

Sandee tomó la caja de la pizza, cerró la puerta, y corrió a la cocina. Jimmy se apresuró tras ella, agarró a ambos niños por los brazos y los apartó de la mesa. Él venía primero. A veces se olvidaban de eso.

Los platos estaban todavía en el lavabo, así que Sandee sacó un trozo de toallas de papel del rollo para usar en su lugar. Cuando abrió la caja, Jimmy sintió que la ira le quemaba el estómago.

— ¿Qué es esto? —preguntó.

—CJ compró una pizza grande para dividir con nosotros, —dijo Sandee, un poco asustada por su tono.

—Él te lanza lo que no quiere, y ya estás pronta para ponerte de rodillas y darle un gran beso.

— ¡Jimmy! —Ella parecía horrorizada mientras miraba a los mocosos. Entonces su rostro adquirió esa mirada dura que siempre ponía cuando dejaba de intentar complacerlo—. Si no quieres las sobras de tu hermano, no comas nada. Pero no hay nada más en la casa.
Miró a Fanny, por quien CJ se había interesado últimamente. ¿Era otro ejemplo de las sobras de su hermano? No era de extrañar que nunca hubiera sentido cariño hacia la pequeña perra.

Sandee cogió la pizza. Él la apartó de la mesa. Tomando un montón de las sobras y la última cerveza en el refrigerador, se retiró al porche para comer en paz, dejando que los tres se pelearan por los restos.

Mordió la pizza. Masticado. Tragando. Pensando y meditando en cómo nada había ido de la manera en que debía desde que llegó a Lakeside.

Necesitaba salir de esa maldita ciudad. Era demasiado pequeña, demasiado estrecha para un hombre emprendedor como él. Necesitaba algo que trajera dinero, que le diera influencia, que le permitiría vivir de la manera que se suponía.

Él masticó. Tragó. Pensó.

Necesitaba una manera de mantenerse por delante de los monstruos y los policías. Necesitaba una de esas chicas profetas... ¿y no era por el maldito destino que una de ellas estuviera ahí, madura para la recolección? Sólo cortar su piel y haría una fortuna. Podía ofrecer una profecía a un falsificador experto a cambio de una nueva identidad. Entonces se convertiría en alguien más en una de las grandes ciudades humanas. Él podría conseguir pasar de las restricciones de viaje e ir todo el camino a Sparkletown en la costa oeste y entrar en el negocio de las películas. Usando a la chica de la cicatriz, tendría los medios para decirle a los productores y distribuidores si una película sería un golpe incluso antes de que contrataran al primer actor. Y tendría su selección de mujeres hermosas que harían lo que quisiera por sólo mirar su futuro.

Sí. Así debía vivir. Solo necesitaba sacudirse toda esta mierda... y necesitaba sacar a la chica de la cicatriz del Courtyard y sacarlos a ambos de esta maldita ciudad. Pero esta vez, lo haría solo. No iba a confiarle este plan a cabrones como los que no pudieron tomar un poco de carne de un montón de animales.

Así que masticó, tragó y pensó. Cuando el sol se había puesto y las luces de la calle se encendieron, Cyrus James Montgomery tenía un plan.


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martes, 11 de abril de 2017

Adelanto: Capítulo 20 (primera parte) Etched in Bone - Anne Bishop


Capítulo 20




Windsday, 22 de Messis.

Monty entró en la sala de interrogatorios enfermo de miedo. La primera impresión que le causo al ver a Kowalski, -cuando su compañero llevaba a Jimmy a la estación- fue que Karl se había metido algún tipo de droga. Y estaba Jimmy con raspaduras en la cara y moretones ya en flor, gritando que Kowalski estaba loco de atar, y a juzgar por la expresión de miedo en la cara del oficial Hilborn, la evaluación de Jimmy de Kowalski podría no estar equivocada.

Entonces Monty desenvolvió el "asado" que Jimmy había comprado en la carnicería de la Plaza Comercial y comprendió el comportamiento de Kowalski. Comprendió un montón de cosas cuando se estrelló en un cubículo en el baño de hombres y vomitó. Ahora necesitaba convencer a Jimmy para que le diera la información que nunca recibiría de Simon Wolfgard, porque Wolfgard ya había enviado un mensaje claro de que Jimmy estaba involucrado hasta su cuello en lo que había pasado en el Courtyard la noche anterior.

Poniendo una carpeta cerrada sobre la mesa, Monty se sentó frente a su hermano.

—Mira lo que ese bastardo de Kowalski me hizo, —gritó Jimmy, agitando una mano en su propia cara—. Será mejor que le rompas el culo por esto, CJ, o voy a levantar un hedor que olerá hasta la oficina del alcalde en esta maldita ciudad.

— ¿Has hecho un testamento? —preguntó Monty en voz baja.

— ¿Qué? ¿Me estás escuchando? Kowalski...

— ¿Has hecho alguna provisión para tu esposa e hijos? ¿Hay algún documento legal que deba conocer?

Jimmy lo miró fijamente.
— ¿De qué estás hablando?

—Lo que sea que hiciste esta vez, tal vez no puedas sobrevivir a ello.

—No hice...

El Capitán Burke entró en la habitación. Cerró la puerta, se acercó a la mesa y apretó las manos contra la superficie, toda su atención en Jimmy.

—Su hermano no debería hacer este interrogatorio, —dijo Burke—. Pero pensé que nos iba a mentir, retrasar, adular y desperdiciar el tiempo de todos si tuviera a alguien más haciendo las preguntas. No estoy dispuesto a perder el tiempo de nadie, especialmente el mío. Así que esto es lo que va a suceder. El Teniente Montgomery va a tener diez minutos para sacarle información sobre un incidente que ocurrió anoche. Voy a estar parado en el otro lado de ese vidrio, escuchando. Si estoy convencido de que ha proporcionado información exacta, será libre de irse. Si no estoy convencido, será acusado de: profanar restos humanos, cómplice de asesinato y canibalismo. Y será trasladado a un lugar seguro, no revelado al caer la noche, el tipo de lugar del que la gente como usted nunca se va. Puedo y voy a hacer que eso suceda. —Se enderezó y se alejó de la mesa, finalmente miró a Monty—. Sus diez minutos empiezan ahora.

Tan pronto como Burke salió de la habitación, Jimmy comenzó de nuevo.
— ¿Qué es esta mierda? No maté a nadie. Estaba en casa anoche.

Monty sacó la primera fotografía de la carpeta y la colocó entre ellos. Mostraba un tatuaje en el antebrazo de un hombre.

— ¿Reconoces este tatuaje? ¿Conoces a este hombre?

Jimmy miró... y vaciló un momento demasiado largo.
—Nunca lo había visto.

Monty sacó otra fotografía de la carpeta, que mostraba todo el antebrazo y mostraba los bordes irregulares donde algo había mordido el codo y la muñeca.

— ¿Estás seguro? Estabas llevando el antebrazo de este hombre cuando el oficial Kowalski te arrestó. Es por eso que podrías ser acusado de profanar restos humanos, así como de canibalismo.

Jimmy sacudió la cabeza con tanta violencia que Monty se preguntó si se arrancaría un músculo.

—De ninguna manera. No. Ese bastardo miente, está tratando de inculparme. Compré un pedazo de carne especial de la carnicería y Kowalski...

— ¡Dioses, Jimmy! Los humanos son la carne especial. Todos los Terráneos en el Courtyard consideran a los humanos una presa animal, igual que los conejos y ciervos. Cualquiera que entre en el Courtyard sin el permiso de los Otros es carne.

Jimmy miró fijamente a Monty, con los ojos en blanco.

—Me han informado que una persona o varias personas desconocidas irrumpieron en la carnicería de la Plaza Comercial anoche y robaron toda la carne. Ya que hubo una entrega ayer, que equivale a un montón de carne de res y cerdo. La carne se fue. Así como las personas que trataron de robarla.

Jimmy parpadeó, pareció volver en sí.
— ¿Qué quieres decir con intentar robar?

—No se escaparon, no salieron del Courtyard. Y los Otros saben que estabas involucrado en el robo.

—Estaba en casa anoche.

—Sí. —Monty sonrió amargamente—. Siempre eres el único con coartada si las cosas salen mal. Eres tan sucio como los hombres que hacen el trabajo, pero siempre estás lo suficientemente lejos como para no ser acusado.

—Entonces no puedes retenerme por algo que no hice.

Jimmy sonaba como siempre, seguro de que iba a marcharse indemne para empezar a pensar en su próximo plan. Pero no esta vez.

Monty tocó la fotografía del antebrazo completo.
—Los Otros saben que estabas involucrado, Jimmy. No importa si estuviste en la carnicería anoche o en casa acostado. Ellos saben. Y esta fue su manera de decirte, y a la policía, que ellos saben. Pero lo que no nos dicen es cuántos hombres entraron al Courtyard anoche. No nos han dejado ninguna identificación para encontrar, lo que a veces hacen. Quien estuvo en el Courtyard anoche está muerto. Lo sabemos.

—Entonces, ¿por qué no le preguntas a los monstruos? —preguntó Jimmy.

—La ley humana no se aplica en el Courtyard. Te lo dije: si los humanos no son invitados, somos carne. En estos momentos, estos hombres han desaparecido. Tal vez fueron asesinados por otros hombres y sus cuerpos no han sido encontrados. Tal vez tomaron el primer autobús de la ciudad y se alejaron de sus familias. Sucede. Pero si esos hombres tienen familias, tienen esposas e hijos, esas esposas nunca podrán obtener un certificado de defunción, nunca podrán seguir adelante con sus vidas o recibir cualquier activo que sus esposos hayan escondido. Esas mujeres pasarán el resto de sus vidas sin saber si son viudas o abandonadas. ¿Quieres eso para Sandee y tus hijos?

Jimmy no pensaría dos veces en algo así. Monty lo vio en sus ojos, en su rostro. Dejaría a Sandee con la duda y no le importaría.

—Lo conocías, Jimmy.

—Te dije que no.

—Estás mintiendo. Conozco las señales. —Sí, él conocía las señales. Jimmy era astuto, malicioso. Él nunca diría la verdad si una mentira funcionaba. Y le gustaba golpear a la gente con palabras e intimidarlos con un cuerpo grande y una gran voz. Como Jimmy había hecho con Sierra. Como le estaba haciendo a la joven Frances, dándole a su hijo un gesto de aprobación para hacer lo mismo.

Monty volvió a poner las fotografías en la carpeta.
—Has sido implicado en un intento de robo que resultó en la muerte de seis hombres, por lo que se te acusara de complicidad de asesinato....

— ¿Qué estás diciendo? —Jimmy sudaba ahora y parecía enfermo.

—Estoy diciendo que el Capitán Burke tenía razón. Esto es una pérdida de tiempo, así que te presentaran cargos.

Ahora, por primera vez, Cyrus James Montgomery realmente parecía asustado.
— ¿Me vas a dejar tirado? ¿Qué va a decir mamá sobre eso?

—No creo que ella diga nada cuando le diga que tuviste la oportunidad de cooperar, pero te negaste a cumplir con las condiciones de tu liberación y fuiste enviado al lugar donde se llevan a los criminales peligrosos mientras esperan el juicio.

—Cuando le cuente mi versión...

—Te habrás ido. Ella no escuchará tu versión. —Monty se inclinó sobre la mesa—. Y contigo fuera de juego, no llenando su cabeza de mierda, Mamá creerá todo lo que le diga.

Ah sí. Jimmy estaba sudando ahora.

Monty se preguntó si su hermano recordaría haberle dicho aquellas mismas  palabras un par de años después de que Monty se fuera de casa mientras que Jimmy aún seguía en el hogar de sus padres.

—Bastardo. — Jimmy parecía querer escupir en la cara de Monty. Podría haberlo hecho si alguien no hubiera golpeado el vidrio en ese momento, señalando que su tiempo había terminado.

Monty se levantó y buscó la carpeta.

—No había seis, —dijo Jimmy de repente.

Monty se sentó.

—No creo que fueran seis, —informó Jimmy—. Y tal vez fue un poco mi culpa, pero no como tú piensas.

Él esperó. Monty no dijo nada.

—Vi la carne que se entregaba ayer. —Jimmy se movió en su asiento, como si estuviera incómodo de repente. Monty podía creer eso. Jimmy lo hacía mejor cuando tenía tiempo de inventar una historia—. Parecía un desperdicio, traer buena carne como esa a los monstruos cuando podrían estar atrapando ratas y ardillas y mierda.

—No te oí quejarse de las entregas de carne cuando comías en La Carne no es Verde o en Un Pequeño Bocado. ¿De dónde crees que vino la comida? — Preguntó Monty.

—Ya, bueno, parecía un desperdicio. Y yo estaba tomando una copa en un bar cerca de la estación de autobuses y oí a estos hombres quejándose de que no había carne en las tiendas y sus mujeres estaban llevando a casa tripas y mierda por el estilo en vez de auténtica comida, y quizás estaba un poco demasiado lleno de bebida y dije que el Courtyard siempre tenía buena carne, dije que había visto una entrega de filetes y chuletas de cerdo y asados ​​y todo tipo de comida que era apropiada para que un hombre coma. Y los cuatro -había cuatro, no seis- empezaron a comprarme bebidas y estuvimos hablando de lo difícil que era ahora cuidar de una familia y ellos preguntaron por la carnicería y tal vez les dije más de lo que debí decir, más de lo que recuerdo decir, eso seguro. Luego me fui a casa y dormí toda la noche.

Al final, Monty obtuvo el nombre del bar y los nombres de los cuatro hombres que eran conocidos en un lugar como ese. Ojalá fuera suficiente para que la policía pudiera llenar formularios DUD para los familiares.

— ¿Puedo irme ahora? —preguntó Jimmy cuando Monty volvió a ponerse de pie.

—Lo averiguaré. —Se apartó un paso de la mesa, luego se detuvo—. Jimmy, deberías pensar mucho en salir de Lakeside y empezar de nuevo en otro lugar. No has hecho nada para darle a los Terráneos de aquí una razón para pensar bien de ti, y ahora definitivamente tienen razones para pensar que eres un enemigo.

— ¿Crees que me importa una mierda?

No tardó mucho para que Jimmy volviera a su mentalidad egocéntrica.

—Deberías, —dijo Monty en voz baja—, porque hay seres en el Courtyard que son tan poderosos y peligrosos que pueden convertir tu cerebro en sopa con solo mirarte. Solo una mirada, Jimmy. Y ahora, debido a este poco de estupidez, todos los Otros van a estar observando todo lo que haces a partir de ahora.

Monty salió de la sala de interrogatorios y se apoyó contra la pared, agotado.

Cuatro hombres habían entrado en el Courtyard anoche. Sólo uno había tenido tiempo de soltar un grito agudo y aterrorizado.

La puerta de la sala de observación se abrió y el comandante Louis Gresh salió.

—El Capitán Burke dijo que te lleves a tu hermano al edificio de apartamentos. —dijo Louis.

Cuando nadie más salió de la sala de interrogatorios, Monty preguntó:
— ¿Dónde está el Capitán?

—Él mantuvo a Kowalski aislado en su oficina desde que tu hermano fue traído. Sabía que conseguirías la verdad de Cyrus, o bastante de ella, y él pensó que vigilar a Kowalski ahora mismo era más importante. —Louis soltó un suspiro—. Esto sacudió a tu chico de forma feroz.

—Nos sacudió a todos. —Monty miró el techo—. Los Terráneos no son humanos, pero nos han estudiado, y, dioses, saben enviar un mensaje.

— ¿Crees que tu hermano recibió ese mensaje?

—No. Seguirá creyendo que puede trabajar de la misma manera en que urdía sus planes en Toland. A pesar de la evidencia justo delante de él, será como muchas otras personas que todavía quieren fingir, tal vez necesitan fingir, que no hay repercusiones letales cuando se meten con los Otros.

Louis suspiró.
—Podría haber sido peor.

— ¿Cómo?

—Los Otros podrían haber desviado a Kowalski, asegurándose de que no se cruzara con Cyrus. Entonces Cyrus habría llevado el paquete a casa y lo habría abierto allí. ¿Cuánto más chocante habría sido cortar la cuerda, desenrollar ese paquete y reconocer el tatuaje?

Y Jimmy se habría jactado al respecto, había hecho un gran trato con el último trozo de carne especial, como lo había hecho cuando vio a Kowalski. Pero habrían estado Sandee y los niños mirando el antebrazo de un hombre, no preparados para la dura realidad de lo que los Terráneos veían cuando miraban a los humanos. La mayoría de los humanos. Tenía que seguir creyendo que Simon y Vlad y el resto de los Otros ya no veían a todos los humanos como presas.

Pero los Otros sabían que el robo iba a suceder y no habían pedido ayuda a la policía, así que tuvo que preguntarse si Jimmy había creado una cuña entre él y Simon Wolfgard, si había roto la confianza que se estaba construyendo.

Y tenía que preguntarse qué significaba eso para las comunidades mixtas que se estaban creando y para las personas que ahora vivían entre los depredadores dominantes del mundo sin siquiera el pretexto de una barrera entre ellos.

*****

Burke estudió a Kowalski, que estaba sentado en su oficina con la mirada pálida y todavía un poco tembloroso. Pero los ojos oscuros del oficial ya no tenían la mirada salvaje, así que ahora era el momento de hablar.

— ¿Qué pasó? —preguntó Burke.

Kowalski sacudió la cabeza.
—Vi a Cyrus agitando ese paquete y jactándose de conseguir un trozo de carne especial, y me perdí. No recuerdo haberlo tirado. Las cosas se pusieron de nuevo en foco cuando Jenni Crowgard me preguntó si necesitaba ayuda, si quería que le sacara esos ojos. Esos ojos, no sus ojos. Sabía que necesitaba una excusa para alejarla de él y necesitaba sacarlo del Courtyard, llevarlo de vuelta a la tierra donde las leyes humanas se aplican. Necesitaba arrestarlo y sacarlo de allí porque estaba llamando la atención sobre sí mismo, sobre todos nosotros, y... —Se detuvo, pareció ahogarse.

»—Una cosa es tomar una billetera que se dejó para que uno la encuentre y sepa que la persona que la poseía cruzó alguna línea y fue asesinada y comida debido a ello. Otra cosa es ver la prueba.

»—Siempre que salía la noticia de que los Lobos habían mordido la mano de un ladrón, Aullidos, Buena Lectura se llenaba de clientes durante los días posteriores, —dijo Kowalski.

Burke sonrió.
—La perversidad de la naturaleza humana. Pero una mano cortada no es lo mismo que un cadáver. Los Terráneos en el Courtyard son fieles a su naturaleza, Karl, y eso los hace muy peligroso. Pero siguen siendo la única posibilidad de supervivencia que tenemos, porque no importa lo peligroso que sean Simon y Vlad y el resto de ellos, no son ni mucho menos una amenaza para nosotros como los Otros que viven en el país salvaje.

Kowalski se echó hacia atrás.
—Lo sé. —Suspiró—. Lo sé. ¿Qué pasará ahora?

—No quiero que vayas a la calle, así que te quedas en tu escritorio durante el resto del día, date tiempo para arreglarte. Si el Teniente necesita un conductor, Debany o Hilborn pueden hacerlo.

Burke juntó y abrió los dedos un par de veces, debatiendo la sabiduría de decir cualquier cosa, incluso ahora.

—Cuando se es un policía sirviendo en un pequeño pueblo humano dentro del país salvaje, a veces se adoptan decisiones difíciles que no se podrían hacer en una ciudad controlada por humanos. Y uno se enfrenta con la verdad cuando esos colmillos están descubiertos y esa piel esta manchada con la sangre de la presa que dejaste ir para hablar esa mañana. Y es que había dado un paseo más allá de las luces del pueblo la noche anterior, y estaba reflexionando en voz alta sobre cómo manejar una situación difícil, sobre una mujer agradable que tenía un brazo roto de nuevo, sobre cómo su pareja la golpeaba, pero ella estaba demasiado asustada para decir algo en su contra, así que no había nada que pudiera hacer, y eso era una lástima porque ella era realmente una mujer agradable que había mostrado a un par de hembras Terráneas cómo reparar ropa, que es lo que inició el conflicto que terminó con su brazo roto, junto con un par de dedos para privarla de hacer cualquier reparación por un tiempo. Y cuando vas hablar con el hombre a la mañana siguiente y descubres que no está en casa, sigues el rastro dejado detrás de su casa y te encuentras con un cuerpo asustado, parcialmente comido, te enfrentas a la verdad, no la verdad que tiene colmillos y pieles, sino la dura verdad sobre ti mismo, que eres tan peligroso como los seres que el resto de la gente teme, pero no puedes darte el lujo de ser tan honesto acerca de ello. No puedes decirle a esas personas que harás tratos con los que temen para mantenerlos a salvo de los monstruos que se parecen a ellos.

Kowalski no dijo nada durante un largo minuto.
— ¿Cree que debería haberme apartado?

—No, —dijo Burke suavemente—. Interviniste porque has estado cerca de los Otros el tiempo suficiente para comprender que una cosa es saber algo intelectualmente y otra muy distinta ver la verdad en la cara. ¿Los policías? Hemos visto muchas pruebas de cómo los Terráneos responden cuando están enojados con los humanos. ¿Pero civiles como Ruthie y Merri Lee que están viviendo tan cerca del Courtyard y trabajando entre los Otros? No necesitan mucha verdad.

— ¿Proteger a las mujeres? —Kowalski le dirigió una sonrisa seca—. Podrían tomarlo como algo excepcional.

—Por supuesto que lo harían -y deberían-, pero voy a negar que lo he dicho.

La sonrisa se desvaneció.
—Me está dando mucho crédito por unos segundos que no recuerdo.

—Reconocí la mirada en tus ojos cuando llegaste a la estación. Lo vi en un espejo una o dos veces cuando tenía tu edad.

El teléfono de Burke sonó. Lo miró y luego se concentró en Kowalski.
— ¿Estás lo bastante firme?

—Sí señor.

—Entonces póngase a trabajar. —Descolgó el auricular cuando Kowalski salió de su oficina—. Burke.

—Habla O'Sullivan.

Tratando de recordar si el agente de la GTI estaba de vuelta en Lakeside y había oído hablar de la debacle en el Courtyard, Burke simplemente dijo:
— ¿Qué puedo hacer por ti?

— ¿Tienes alguna noticia del doctor Lorenzo?

Le contaría todo a O'Sullivan una vez que pudieran hablar cara a cara, pero no quería decir nada sobre Lorenzo por teléfono.
—Escuché que renunció al grupo de trabajo. Y su coche fue encontrado. Tenía algunos agujeros de bala.

Una vacilación.
— ¿Has chequeado los hospitales y el depósito de cadáveres por algún NN?

—No es necesario.

— ¿Has llenado un DUD?

—No es necesario. — ¿O'Sullivan entendía el mensaje de que Lorenzo estaba vivo y su paradero era conocido?

— ¿Podrías revisar los hospitales y la morgue de todos modos?

Burke se enderezó.
— ¿Problemas?

—La mitad de los médicos que estaban recopilando información sobre las Casandras de sangre renunciaron al grupo de trabajo después de haber sido amenazados por miembros del movimiento Humanos Primeros y Últimos. Durante mi conversación con el Gobernador, confirmé que varios médicos además de Lorenzo han desaparecido.

Anotó los nombres que O'Sullivan le dio.
—Voy a ver qué puedo averiguar.

—Gracias, —dijo O'Sullivan—. Estoy de camino a tomar un tren de regreso a Lakeside. Debería llegar avanzada la tarde.

—Dame tu hora de llegada cuando lo sepas, y haré que alguien te recoja.

—Gracias.

Burke colgó y se sentó. Todavía había un montón de profetas de la sangre que vivían en los recintos donde habían estado retenidas durante toda su vida, reacias o incapaces de concebir cualquier tipo de vida independiente. Pero también había un montón de esas chicas que ahora estaban tratando de dar forma a una vida para sí mismas, luchando con su adicción al corte, empujado a ese acto autodestructivo por visiones que no se negaban. Incluso las menos talentosas entre esas muchachas podían dar a un tratante una vida muy agradable, y las mejores entre ellas...

Había excavado un poco, investigado otro tanto, había llamado a un par de lugares que se presentaban como posibles clientes antes de que todos los secretos sucios sobre la propiedad benevolente y lo que se les hacía a las chicas en esos lugares hundieran a la industria de la profecía. Una pregunta, un corte en una chica con talento de bajo nivel y entrenamiento básico, costaba un par de cientos de dólares. ¿Alguien como Meg Corbyn, que era inteligente y absorbía información quizás demasiado bien, que veía cadenas de imágenes y era escalofriantemente precisa? Un corte en alguien con la habilidad de Meg costaba miles.

Mucha motivación para secuestrar e interrogar a hombres que sabrían dónde encontrar chicas que podrían no estar tan bien protegidas como los Otros creían, principalmente porque nunca considerarían que un humano sería lo suficientemente temerario y codicioso como para intentar superarlos y arrebatarles a una chica.

Burke se apartó de su escritorio. Quería ir al Courtyard y evaluar la situación. Pero primero haría que Kowalski comenzara a localizar a los médicos desaparecidos, o al menos darse una idea de dónde y cuándo fueron vistos por última vez. Y entonces necesitaba informar al Alcalde y al Comisionado de policía de los posibles problemas que este intento de robo de carne podría causar a la ciudad.


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